Que miedo a sentir.
Acostumbrados a ver fugaces estímulos en la television, a sentir la suavidad de los nuevos tejidos en la piel, a oler deliciosas y nuevas creaciones de perfumes...
Todo eso es fugaz, en tres minutos es agua pasada, y somos nuevos otra vez, preparados a experiemntar otro nuevo estímulo que nos ofrece el mundo en este siglo, donde lo rápido predomina, entre ello, nuestras propias relaciones.
Gracias a Dios, las personas nos damos cuenta de que existe algo más allá
Brotan en nosotros los sentimientos reales, los duraderos, los profundos, los que no se olvidan mañana, los que hacen pensar, replantear, dudar, tener miedo....
Os invito a sentir, a ser sinceros con vuestros sentimientos y con los de los demás.
A no convertir las vidas en oleajes superficiales, y experimentar una fuerte corriente interior que no se sabe a dónde puede llevar.