Rodeados de pesimismo, de duros
tiempos sin trabajo, con unos contratos pésimos y en círculos de trabajo
igualmente tensos, la vida se hace bastante soporífera.
¡Todos necesitamos una gran
fiesta! Una fiesta donde inhibir nuestros pesares del día a día y comunicarnos
únicamente con nuestros cuerpos sedientos de contacto humano, desahogo,
movimiento libre y relajación de los músculos a través de la música. De que
nuestras caras petrificadas y cansadas de repetir las mismas frases; la cosa
está muy mal, hay que irse del país, recortes, etc., ¡que estallen en risas
abiertas, que se vean nuestras dentaduras que llevan tanto tiempo en la
oscuridad, nuestras lenguas e incluso campanillas! Todo eso que nos recuerde
que estos tiempos no deben tener tanto que ver con nosotros, que sean ajenos a
nuestro día a día. Que nosotros simplemente debemos movernos, no parar de hacer
lo que nos gusta, seguir viendo a la gente que queremos ver, seguir con
nuestras rutinas sin envenenarnos las mañanas con lo difícil que está todo.
Ha habido tiempos duros, más
duros y más fáciles también, pero todos se han superado, no queda otra.
Asique para los que los tiempos
son difíciles, uniros a nuestra fiesta de ver amaneceres, jugar con nuestros
hijos o animales, abrazar a los seres queridos, leer un buen libro, etc. Para
los que sean más fáciles, no dejéis de compartir vuestra dicha con nosotros,
vuestras sonrisas para contagiarnos con el optimismo del que tiene una vida
plena.
A todos, ¡vivid!
No hay comentarios:
Publicar un comentario